Dorian Gray de Enrique Corominas: El Arte del Horror

Dorian Gray Corominas Diábolo Portada

No deja de ser un pequeño contrasentido que en esta selección de tebeos de género de terror me dé por recomendar el Dorian Gray de Enrique Corominas editado por Diábolo hace unos meses, y que ya va por su segunda edición. El retrato de Dorian Gray, escrito por Oscar Wilde y publicada en 1890, es un clásico (tardío) de la novela gótica al que numerosas adaptaciones sufridas han ido desdibujado. El original acude al mito de Fausto y el pacto con el diablo, así como a representar el horror de una manera física (aunque fantástica y en lienzo) con ese rostro putrefacto y en permanente descomposición. Eso es lo que fundamenta la mayoría de adaptaciones; en algunas versiones incluso convierten al protagonista en un émulo de Jack el Destripador (y ahí ya hay auténtica traición al original).


Dorian Gray es un cuento de miedo, sí, no puede negarse, pero también es mucho más que eso: un relato sobre hedonismo extremo, narcisismo, dandismo y decadencia. Enrique Corominas, el excelso dibujante de esta adaptación gráfica, apunta aún más sobre la verdadera naturaleza de la historia, que según él habla de “cómo el arte influye en la gente y como la gente influye en el arte”. No hay que tomar a la ligera sus palabras porque confiesa que El retrato de Dorian Gray es su novela favorita, así que a su contrastado buen hacer gráfico hay que añadir la pasión de quien se entrega a lo que le verdaderamente le gusta, y que lo hace con entera libertad (gracias a la confianza del editor francés original) durante casi cinco años de trabajo alternando, claro, con su verdadera profesión de ilustrador, muy potenciada hoy por ser el portadista de la saga Canción de Hielo y Fuego de G.R.R. Martin en las ediciones españolas (aunque su labor ha traspasado fronteras).

Portada original de la edición francesa.

Corominas ha querido ser fiel al espíritu de Dorian Gray pero no tanto a la letra, y quizá por ello le ha salido una de las mejores adaptaciones realizadas hasta ahora, aunque él mismo se encarga de destacar también la dirigida para el cine por Albert Lewin en 1945. Con esa voluntaria fidelidad, dentro de lo que supone llevar al cómic una novela como esta, destaca sacarse de encima el recurso siempre repetido de esconder la imagen del cuadro hasta el final, como clímax de horror y shock visual. Aquí el estado y evolución del cuadro marca la apertura de cada uno de los cuatro actos en que se divide la obra “para que sepamos en qué estado están sus pecados y poder leer la historia sin esperar esa imagen final que, por otro lado, todo el mundo tiene en mente porque se ha visto mil veces”. Centrarse en el personaje protagonista y no en el lienzo explica el escueto Dorian Gray que da título al álbum.


Otra de las cosas que destacan de la adaptación de Corominas son, claro, sus acuarelas y el espectacular tratamiento del color. Al respecto, el ilustrador comenta que ha querido “empezar con paleta muy luminosa, incluso realista, e ir pasando gradualmente a algo mucho más oscuro para acabar prácticamente casi en blanco y negro; utilizar el color para que acompañe al protagonista en el descenso a los infiernos“. Enrique Corominas ganó con este álbum el premio de la crítica al mejor dibujante nacional que se entrega en las Jornadas de Avilés y también es justo destacar la cuidada edición española a cargo de Diábolo.

2 thoughts on “Dorian Gray de Enrique Corominas: El Arte del Horror

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  2. Totalmente de acuerdo con tu reseña. Además de una muy buena adaptación, una auténtica obra de arte de Enrique. Ojalá prodigue mas su buen hacer en novelas gráficas / cómics / tebeos.

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