La guerra según Harvey Kurtzman

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Por lo que hace a la recuperación de clásicos del cómic, una de las grandes novedades editoriales en lo que llevamos de año es ¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman, un hermoso tomo publicado por Norma antes del verano. A Kurtzman, uno de los grandes maestros del cómic, casi siempre se le recuerda por su fundamental contribución en la génesis y evolución de la historieta paródica como editor de la primera época de MAD. En realidad era mucho más que un mero editor, era el alma de una publicación que por alocada y demoledora supuso cambio y modernidad para las revistas de humor con contenido gráfico, que hasta entonces seguían una tradición más satírica que paródica. La influencia de Kurtzman también resulta clave para el comic underground e incluso alcanza personajes tan populares como Asterix o Lucky Luke dada la condición de amigo y discípulo reconocido del gran René Goscinny.

Mad 1 portada

Con semejantes honores (y sin olvidar su longeva relación con Play Boy o la película de animación Mad Monster Party), es lógico que el nombre de Harvey Kurtzman esté ligado con fuerza al humor y la parodia, aunque el precio sea olvidar su importante contribución a la historieta bélica. Al amparo de la mítica EC, y viendo que no podría igualar la productividad de su compañero Al Feldstein en el campo del crimen y el terror, Kurtzman propuso una nueva línea de tebeos de guerra con la nueva cabecera Two-Fisted Tales, a la que enseguida se unió Frontline Combat.

emboscada

Entre 1952 y 1953 no se limitó a editar con exigencia y dedicación ambas series rodeado de algunos de los grandes dibujantes de la editorial, sino que se aplicó como creador completo además de ilustrar las portadas. El volumen de Norma, siguiendo fielmente el original editado por Fantagraphics, permite disfrutar ambas facetas de manera amplia. Como guionista, exigente, se incluyen historias dibujadas por maestros como John Severin, Russ Heath, Alex Toth, Dave Berg, Gene Colan, Ric Estrada, Johnny Craig, Joe Kubert y Reed Crandall, que en algunos casos sufrieron el rigor impuesto por Kutzman, que no permitía variaciones a sus bocetos y composiciones.

Two Fisted Tales 01

Como creador completo resulta impresionante, su grafismo es poderoso y directo, aunando síntesis y expresividad de tal manera que se hace evidente su condición de artista adelantado a su tiempo, y una influencia clave en autores tan diferentes como Hugo Pratt o Frank Miller. Mención aparte y destacada merecen sus portadas, que aquí se recogen a página completa y con el espectacular coloreado de Mary Severin (el resto del tomo es en blanco y negro), y que muestran el vigor y la fuerza del Harvey Kurtzman dibujante, y su modernidad.

frontline combat

De hecho, algunas de esas portadas ya anuncian que nos encontramos ante un tebeo de guerra que rompe el mensaje original. Por ejemplo, la de Frontline Combat #6 está protagonizada por un joven soldado que huye con pavor ante la ofensiva enemiga. No hay heroísmo sino la expresión de un sentimiento tan humano como el miedo a la muerte. Y ahí llegamos a la otra gran contribución de Kurtzman, que no se limitaba a lo gráfico sino también al tono de sus historias, muy alejadas de las típicas hazañas bélicas a las que entonces el género estaba sometido por completo. En realidad, más que un mensaje antipatriótico o antibélico, sus relatos ofrecían una visión adulta y descarnada de la guerra, despojada de todo heroísmo: el ser humano abandonado ante la violencia, el miedo a una muerte que parece inevitable o incluso puntos de vista inusuales con una narración en primera persona a cargo de un enemigo o incluso de un cadáver. En todas ellas se percibe también una estructura muy similar o pareja a los tebeos de miedo que hicieron famosa a la EC, y eso las potencia en intensidad y pesimismo. Que muchas de esas historias, con ese tono, transcurran en la entonces abierta Guerra de Corea reflejaban una actitud valiente además de ofrecer una pista: la alarma social desatada ante los tebeos, objeto de caza de brujas hasta que se impuso la censura, se escudaba en el contenido violento y terrorífico cuando la verdadera amenaza estaba en su contundente crítica al sueño americano.

two fisted tales

El tomo se completa con interesantes textos sobre Harvey Kurtzman, su obra, personalidad y contexto editorial, e incluye una jugosa entrevista donde se desvelan esas manías y tensiones con algunos de sus dibujantes, en algunos casos sorprendente al tratarse de auténticos maestros que hoy son clásicos reverenciados. En definitiva: ¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman va más allá de la recuperación de un clásico imprescindible para convertirse en uno de los mejores títulos publicados en lo que llevamos de año.

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