Jot Down 100: Cómics. Cien tebeos imprescindibles

Si hay algo que es inevitable cuando aparece una lista, una compilación de imprescindibles o de “los mejores”, es una actitud (ante el conjunto de las elecciones o entradas en particular) de duda, sospecha e indignación por parte del observador. No tiene por qué ser esa la totalidad de la actitud, pero siempre parte de ella porque, hay que rendirse a ello: No existe una lista definitiva, solo un conjunto de listas subjetivas con diferentes criterios y exclusiones e inclusiones que siempre sorprenderán a alguien.

En este sentido, el libro “Cien Tebeos Imprescindibles” que ha publicado la revista Jot Down, es una lista más, con inclusiones y ausencias que quien escribe esto se sorprende de ver o de no ver. Pero, o así suelo afrontar yo todas estas recopilaciones, creo que lo interesante es usarla para descubrir: Nadie ha leído todos los cómics de la historia (este dato no está sustentado en ningún estudio), así que nunca está de más descubrir cosas que otras personas consideran importantes, innovadoras, especiales o geniales. Descubrir cosas nuevas siempre es bueno… Lo que no quita para que, al mismo tiempo, hagamos hueco para quejarnos. Somos así.

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Portada del “Cien Tebeos Imprescindibles” de Jot Down.

Empezando por lo más superficial, la edición, el libro “Cien Tebeos Imprescindibles” es bonito, compacto (o más que la revista Jot Down, lo cual es una buena decisión), elegante y huele como tiene que oler un libro sobre cómics (me niego a disculparme por este comentario). Por otro lado, ese aspecto compacto hace que los textos tengan la tipografía a un nivel que, puede que sea yo, no siempre apetezca estar leyendo mucho rato: El pequeño tamaño de letra unido al interlineado sencillo hace que se canse la vista. Repito, puede que me esté haciendo mayor y solo sea eso, pero también tengo que decir que la distribución de imágenes y de textos parece en general un poco aleatoria, con entradas que merecen grandes ilustraciones mientras que otras no, páginas con grandes espacios en blanco que rompen un poco el diseño, títulos muy grandes frente a otros muy pequeños… Obviamente, no entraré mucho aquí, porque los desafíos de la edición y maquetación están lejos de mis conocimientos, simplemente quería comentarlo.

En cuanto al contenido, como he dicho antes, está muy sujeto al subjetivismo de quien la lea. Por un lado, es una lista recopilada por muchos autores, por lo que los criterios son variados: Importancia histórica, interés a nivel de historia, genialidad del dibujo, avances en cuanto a narrativa, resonancia social o sobre diversos temas sociales, valor artístico general… Hay varias entradas en las que se habla de que los tebeos no son, ni tan siquiera, buenos… Pero son importantes. Claro, ahí puede que tenga mis dudas, pero el “Imprescindibles” del título creo que es tan ambiguo como apropiado y deja la puerta abierta a todo tipo de incorporaciones. Personalmente me gustaría más una lista de “Importantes” y otra de “Mejores”, porque no es bueno mezclar: Quien esté interesado en la historia del tebeo, evolución histórica, importancia artística o hallazgos narrativos, estará muy interesado en leer sobre ciertos tebeos, pero quien solo quiera leer los que le van a gustar, con los que va a disfrutar, fruncirá el ceño confuso en ciertos momentos.

En cualquier caso, creo que el libro, aunque tenga un poco de las dos cosas y no se comprometa del todo con ninguna, supone una guía de interés para el público en general y aficionado a los tebeos: En los tiempos que corren, donde el noveno arte “infecta” el cine y la televisión y ha dejado de ser una forma de expresión a la que se mira con recelo (o se hace menos que antes), siempre es valioso que haya quien intente educar, descubrir y guiar a quien no conoce en profundidad el amplio abanico de sabores de este medio, siempre es bueno aportar a que el mundo abra los ojos ante la flagrante verdad que es que el tebeo es más que Mortadelo y Filemón y Superman, al mismo tiempo que sigue siéndolo.

Uno de los extraños ejemplos de maquetación de los que hablaba. No sé si la ausencia de imágenes a veces tiene que ver con derechos, que no creo, es un error o algo elegido, pero queda extraño.

En el apartado, inevitable, de ausencias en la lista, que me parece más relevante que el de la legitimidad de las inclusiones (aunque puedo seguir diciendo que hay entradas que no tienen mucho sentido o pueden ser discutidas, y diré un ejemplo de una que me encanta, Excalibur, que no sé si encaja en una lista así), más que nada porque se trata de sumar y ampliar el mundo del tebeo, no restringirlo, hay ausencias, como mínimo extrañas: El mundo del manga está representado con muy pocas entradas (obras de Naoki Urasawa o el mismo Akira, no están por ningún lado, y tampoco obras que podrían incluirse por diferentes motivos como Ghost in the Sell o Dragon Ball); Obras como V de Vendeta, La patrulla condenada, We·3 o El Asco, podrían entrar, aunque sus autores están generosamente representados; Spiderman, Superman o Hulk no aparecen en las lista, y se podría discutir tranquilamente si deberían tener alguna entrada; Autores clásicos como Scott McCloud o Robert Crumb tampoco parecen malas opciones para hacer su aparición aquí; Otras cosas como Marvels, Kingdom Come, Cerebus, Starman, Y: El Último Hombre, Arham Asylum, Daredevil: Born Again, Baman: Año Uno, Astro City, Fuerza-X o Planetary (aunque Iván Galiano hace amplia referencia a ella en su entrada de Los Cuatro Fantásticos, como si hubiera luchado hasta el final por su inclusión), tampoco están presentes…

Al final, como he empezado diciendo, todo es cuestión de gustos y de criterios, pero desde luego, y como mínimo, si algo hará este libro es descubrir algo más sobre este “mundillo” que tanto disfrutamos muchos, no solo a los que no lo conocen, sino también a quienes, como yo, siempre están abiertos a cosas nuevas, y lo hace mucho mejor y de forma más concisa que otros intentos como el tomo publicado por Grijalbo, “1001 cómics que hay que leer antes de morir”, no solo porque tiene muy en cuenta el tebeo español (alguno dirá que a veces demasiado, desde la entrevista que abre el tomo, que considero interesante), sino porque aunque mezcle cosas, lo hace con un buen hilo conductor y estilo, algo que nunca sobra, y dejando algunos textos individuales que, en algunos casos, son muy recomendables y hasta sorprendentes (como el de la entrada de El Perfume del Invisible, de Manara).

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