Songokumanía: el big bang del manga, la historia oral de la generación de Dragon Ball

El pasado Salón del Manga de Barcelona acogió el estreno de Songokumanía: El Big Bang del Manga, documental sobre el fenómeno Dragon Ball realizado por Oriol Estrada, más conocido en Internet como Capitán Urías y responsable, entre otras cosas, del muy recomendable y culturalmente disperso blog La Arcadia de Urías.

Por desgracia son escasas por aquí las obras que abordan nuestra cultura popular, y más en formato audiovisual. Hablo de nuestra cultura popular porque, aunque Dragon Ball es un producto japonés, el fenómeno de masas que sacudió diversas zonas de España a principios de los Noventa tuvo rasgos propios, marcó un antes y un después y fue, además, inaudito y sorprendente por múltiples razones. Sólo por eso, por su condición de documento, el trabajo realizado por Oriol Estrada merece aplauso y consideración; pero es que encima es un recorrido estupendo, a ratos emocionante, alrededor de un fenómeno pop que trascendió la hora del recreo para saltar a telediarios y periódicos no sin polémicas y del impacto que supuso Songoku para toda una generación de adolescentes.

El Capitán Urías antes del estreno (foto: @gendigital fuente: La arcadia de Urías)

Entre las virtudes de Songokumania está su adscripción al subgénero documental de la historia oral, un formato (no sólo audiovisual) ideal para trazar una historia a base de testimonios y que en buenas manos puede dar excelentes resultados; y esas son las manos del Capitán Urias, que en apariencia deja hablar a los entrevistados y les cede protagonismo, pero que en realidad guía, ordena y estructura sus respuestas para armar con sentido y solidez lo que quiere explicarnos: que la Dragonballmanía no fue sólo una anécdota generacional.

Por orden de aparición, en el documental desfilan nombres más o menos conocidos para el aficionado: Joan Navarro (editor), Oleguer Sarsanedas (por entonces director de programación de TV3), Genís Puig (Misión Tokyo), Oscar Valiente (director editorial de Norma), Marc Bernabé (traductor), Álex Samaranch y Ana María Meca (Estudio Fénix), Manu Guerrero (Selecta Visión), Cels Piñol (Fanhunter), Antonio Martín (entonces máximo responsable de Fórum, el sello de cómics de Planeta) y el entrañable Pere Olivé (director artístico de Fórum).

Cels Piñol en Songokumania

Con ellos y sus declaraciones, Songokumania: el bing bang del manga recorre las primeras emisiones de Bola de Drac en Cataluña y su efecto inmediato; las sensaciones de quienes fueron seguidores ya desde el inicio y qué la hacía especial; las quejas ante la imprevista interrupción porque TV3, que había comprado la serie “como quien compra huevos en el mercado”, sólo disponía de unos pocos episodios; de la invasión del mercado de San Antonio, el tradicional punto de encuentro barcelonés de coleccionistas; del fenómeno de las fotocopias y los fanzines que se vendían e intercambiaban a millares; de la polémica mediática y política sobre su violencia; de cómo Planeta decidió luchar por los derechos de edición del manga original (y aquí es donde más brilla el carácter de historia oral del documental, contraponiendo las versiones de Antonio Martín y Cels Piñol); de la distinción entre otakus y fans de la serie; y de cómo, en definitiva, Dragon Ball cambió nuestro mercado editorial.

Hace pocos días tuve la suerte de charlar un rato con Oriol Estrada. Tras felicitarle por el trabajo realizado, le pregunté por la respuesta obtenida tras el estreno en el Saló del Manga. “Ya me han invitado a varios salones españoles e incluso se interesó una profesora de la Universidad de Tokio acompañada de un miembro de la embajada”.

Le muestro a Oriol un ejemplar de Gears, una de las novedades de la línea Gaijin de EDT, y le pregunto si la producción de manga autóctono es el final del camino iniciado hace 20 años por la Songokumanía y enseguida me recuerda que “en 1996 o 97 ya se hizo manga y Camaleón Ediciones sacó toda una línea en formato comic book que no duró mucho; yo aún los guardo todos”. Y aunque no fuera exactamente manga, también comentamos la existencia de una parodia tan exitosa como el Dragon Fall de Nacho Fernandez.

Los fanzines de la Songokumanía

El tema musical Umi o koete, yama o koete, cantado en japonés del reputado grupo catalán Els amics de les Arts abre y cierra el documental de Oriol. ¿También fueron miembros de la Generación Bola de Drac? “Totalmente; y de hecho tuve algo que ver con la traducción de la canción al japonés, o mejor dicho de cómo cantar esa traducción”. ¿Quién forma parte de esa generación? “Hay muchas batallas sobre quién forma parte o no. Hay gente joven que ha visto reposiciones y se considera parte de ella y gente hoy tiene 40 años que también”. ¿Y abarcó todo el estado español o tuvo focos más locales? “Se concentró sobre todo en Cataluña, pero también en Galicia o el País Vasco, que fueron las zonas donde primero se emitió la serie”.

¿Y tú, Oriol, cuántos años tenías? “10, formo parte de pleno porque esa era la edad media que consideraba TV3, aunque hay gente que considera que no, que los 12 años eran el epicentro generacional”. Y fue una generación numerosa. “Numerosa e importante, porque muchos de los entrevistados en el documental, como Óscar Valiente o Manu Guerrero, que fueron chicos de la generación Dragon Ball que luego ayudaron a crear y poner los cimientos de la industria editorial del manga y en anime en nuestro país. Comenzaron viendo la serie y acabaron editando manga y anime”.

De hecho, eso responde de manera indirecta a una pregunta que no pude formular, y es qué les diferencia de los que crecimos viendo Mazinger Z, otro fenómeno generacional relacionado con manga y anime, cronológicamente anterior y con algunos paralelismos (interrupción abrupta de la emisión, polémicas sobre su violencia). La respuesta quizá sea esa, que miembros de la generación poseída por la songokumanía participaron luego en la gestación de la industria y el fenómeno manga. Pero ¿Y en el caso del Capitán Urias, fue también su condición de fan de la serie lo que le llevaría años más tarde a abrir su blog? “Fue uno de los detonantes de mi dispersión cultural, aunque ya lo era un poco antes. Me abrió los ojos hacia Oriente.

El mítico número 1 de Dragon Ball Serie Blanca en su edición catalana

Al principio del documental dices que los canales autonómicos compraron la serie como quien compra huevos en el mercado. “Eso mismo. Acababan de emitir Dr. Slump y supongo que la contrataron porque era del mismo autor, pero no se esperaban para nada el bombazo. Para ellos sólo era una serie más, compraron 26 capítulos sin saber que en realidad eran más de 150. La intención era llenar 26 días de programación y luego resultó ser un diamante en bruto”.

No sé si la muchedumbre de niños que luego llenó el mercado de Sant Antoni era una especie de mercado negro, no sé si había tráfico, estraperlo o sano intercambio, hay diferentes versiones; pero lo bonito de esa historia es que ellos mismos generaron su propio merchandising ante la carencia de uno oficial. Cuando digo esto Oriol abre su carpeta generosamente repleta de aquellas viejas fotocopias o los míticos dos números del Kiusap de Cels Piñol. Entre ella me destaca una que no es material original sino una imagen de Songoku manteniendo una relación sexual bastante bestia con Bulma al grito de “Allarga’t bastó màgic” (alárgate bastón mágico). “Es una de las más famosas y pasaba de mano en mano”. ¿Y esto lo ha visto Toriyama? “Sé que una página web, Mision Tokyo, su director sale en el documental, la colgó y Sueisha se quejó y les llamó la atención”. ¿Y el material de estas fotocopias de dónde salía? “De varios sitios, muchas de la revista del club Dorothée de Francia.” ¿Las pornográficas también? “Bueno, esta es claramente catalana”.

La célebre y polémica fotocopia amateur

Con fotocopias como esta no me extraña que luego Duran Lleida se hiciera eco de la alarma social y quisiera prohibir la serie. “Bola de Drac llegó al Parlamento catalán; una serie de dibujos fue motivo de debate político y llevó a un cambio de legislación y a que TV3 hiciera un truco de magia para incluirla en la programación infantil sacándola del Club Super 3 (el sello que enmarca esa programación destinada a los pequeños de la casa) para que no se pudiera decir que formaba parte”. Me gusta porque TV3 opuso resistencia. No sé si hoy un cadena pública podría responder de ese modo. “Con el tiempo ha ganado la censura, porque hoy Dragon Ball se reemite, pero en horario nocturno, no por la tarde”.

Todo esto y mucho más se explica en el documental, y de ahí una cuestión importante: ¿Cómo podemos verlo? “Pues se podrá ver en los muchos salones de cómic y manga del estado español. Esta semana estaré en Granada, en el Salón del Manga de Andalucía, me han propuesto ir a Getxo, quizá Valencia, Madrid… Y luego hay una opción más fácil, la emisión por streaming en algunas webs“. (Nota importante: Hoy sábado a primera hora de la tarde podrá verse en Mision Tokyo, por ejemplo.)

En realidad, Songokumania: el Big Bang del manga forma parte de un proyecto más grande. “Sí. La idea nació con la intención de explicar veinte años de manga y anime en España pero no llegaba a tiempo para mostrarlo en este Salón porque es un tema demasiado grande. A lo que sí me daba tiempo era a hablar de los inicios, y los inicios fueron Dragon Ball porque ese fue el Big Bang que impulsó la edición de manga de verdad. Songokumania es el spin-off de un proyecto más grande que curiosamente ha acabado viendo la luz antes que su marco principal”.

Antes de despedirme le pregunto a Oriol por su novedad preferida del Salón del Manga de Barcelona y rápidamente saca de la bolsa un ejemplar de Hokusai, la biografía del célebre pintor japonés realizada por Shotaro Ishinomori y que aquí acaba de editar EDT. Luego le pregunto por la serie manga que sigue con mayor interés y su respuesta es el Bakuman de Tsugumi Obba y Takeshi Obata. Dos buenas delicatessen recomendadas por un gourmet de la cultura pop japonesa y un destacado miembro de esa generación Dragon Ball a la que ha dedicado su documental.

  

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