The Walking Dead 4×03: Cada uno tiene un trabajo

Tres episodios y tres muy buenos episodios para mi gusto, manteniendo las intenciones e ideas, manteniendo un sentido de dirección y la sensación de que el barco tiene un buen capitán este año. Por ahora, creo que voy a dejar esas cosas de “a ver lo que dura”, “esperad que ahora llega lo malo” y similares, porque estoy disfrutando tanto este año con lo que están intentando hacer que cuando llegue el momento, si es que llega, por lo menos tendré una cosa más sobre lo que escribir: la pena que me daría que este año se volviera a estropear.

Es complicado mantener el equilibrio en una serie como esta en la que pareces obligado a meter acción siempre para que la gente no se aburra, pero este año van tres de tres: escenas de enfrentamientos con caminantes variadas van salpicando el metraje entre grandes momentos de personajes y una gran mano para manejar todo con sutileza.

Si de algo me he dado cuenta en este episodio, escrito por cierto por Robert Kirkman, es de que la serie ha recuperado (o ha adquirido, según lo mires) el sentido del suspense, de hacer que el espectador se sienta intranquilo, paranoico y tenso, haya o no haya muertos vivientes en pantalla. Han conseguido llegar a un punto con el drama humano, gracias a las situaciones creadas, en que éste resulta igualmente interesante que cualquier otro elemento, y ahí es donde debería residir la fortaleza de una serie como ésta (y no siempre han intentado que así fuera). Ahí y en tratar de crear conflictos moralmente interesantes, plantearse a qué puede llegar el ser humano dependiendo de las circunstancias, algo con lo que se trabaja especialmente bien en el episodio.

Todos los personajes se usan bien (nuevos y viejos, con detallitos para los menos desarrollados anteriormente), las diferentes historias avanzan, se mantienen diferentes temas a lo largo del episodio de manera natural (como el del título de este post), la atmósfera y sensación de que la serie sabe en qué género debe crecer están presentes… Me da un poco de pena no poder decir nada malo, porque me divierte bastante, pero este episodio y, la verdad, la temporada, está comenzando de manera impresionante para mi gusto y para lo que quiero sacar de la experiencia: hay cosas en las que hincar el diente, pero me parecen mínimas en importancia. Quizá pueda entender si hay gente que no está tan entusiasmada, pero la verdad es que espero que haya poca, ya que siento que realmente, a la vez que están poniendo mucho cuidado en todo, están tratando de dar un poco de todo a todo tipo de espectador.

Por cierto, la sensación, que os comentado en otros episodios, de que los caminantes forman parte del paisaje y ya no resultan tan problemáticos como antes, esta vez se ve reforzada con el proverbio africano que podemos leer en un cuadro colgado en la cárcel: “Aguas tranquilas no hacen buenos marineros” [Traducción libre de “Smooth seas do not make good sailors”, que también es una traducción libre, supongo], que además encaja perfectamente con Herschel en el momento en que lo vemos. No es más que un detalle, pero si el diablo está en los detalles, últimamente esta serie es un infierno. Un infierno que me mantiene pegado a la pantalla, algo de lo que la serie no siempre ha podido “presumir”.

En USA, The Walking Dead se emite en AMC. En España, la emiten FOX y La Sexta.

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