Las emociones cotidianas de Zidrou y Compañía

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Uno de los sucesos más interesantes y productivos relacionados con nuestros dibujantes ha sido la asociación de un grupo de ellos, cada vez más nutrido, con el guionista belga Zidrou. El álbum colectivo La anciana que nunca jugó al tenis y otros relatos que sientan bien (Norma, 2011), a priori un feliz encuentro sin visos de continuidad, se acabó convirtiendo en el pistoletazo de salida para una fructífera asociación que ha cosechado algunos éxitos tan destacables como Lydie (junto a Jordi Lefebre) o La piel del oso (con Oriol).

Zidrou, seudónimo de Benoît Drousie (Anderlecht, 1962), tiene tras de sí una larga carrera como guionista de cómic juvenil para el mítico semanario Spirou, en el que colabora desde 1991, o Le Journal de Mickey, donde publica series tan populares en el mercado franco-belga como L’Élève Ducobu, desconocida para el lector español pero cuya edición original supera los 150.000 ejemplares por álbum (y lleva una veintena). Más o menos coincidiendo en el tiempo con el inicio de su asociación con autores españoles, Zidrou desdobló su carrera buscando un cómic adulto que se preocupa por trazar personajes humanos y cotidianos, buscar la emotividad (a veces bordeando el precipicio de la sensiblería pero sin despeñarse nunca, y eso es mérito y oficio), y en ocasiones tiñe de una especie de realismo mágico todos los géneros, muy variados, que ha ido tocando. En cierta forma, a través de sus historias de un sólo álbum destinadas a un mercado como el francófono, donde el concepto de personaje y serie sigue tirando muy fuerte, estas obras de Zidrou suponen una especie de mutación del fenómeno de la novela gráfica adaptada al formato tradicional del álbum europeo sin perder su voluntad comercial aunque los argumentos busquen emociones cotidianas.

Hace un par de semanas Norma, la editorial que está publicando en nuestro país el fruto de todas estas colaboraciones, aprovechó que Zidrou habla perfecto castellano —reside en Málaga desde hace algunos años— para reunirlo junto al reparto de lujo de los autores con los que trabaja: Josep Homs, Jordi Lafebre, Roger Ibáñez, Man, Oriol, Francis Portel y Mai Egurza en una charla ante prensa y libreros, y posteriormente otra para público y lectores. A continuación, os ofrecemos un recorrido cronológico por todos estos títulos amenizado con los comentarios que sus autores realizaron en la primera de esas charlas, incluidos jugosos avances de sus futuros proyectos en común.

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La anciana que nunca jugó al tenis y otros relatos que sientan bien de Zidrou y VV.AA. (Norma, 2011)

Antología de relatos cortos dibujados por una amplia selección de dibujantes, entre ellos Pedro J. Colombo, Sergio Córdoba, Esther Gili, Josep Homs, Jordi Lefebre o Jordi Sempere, lo cierto es que estaba muy bien y se leía con muchísimo agrado.

JORDI LAFEBRE: Corría el año 2006 y, como muchos dibujantes, buscaba trabajo donde fuera. Un día, creo que por mail, me avisaron: “Te está buscando un guionista belga de una revista”. El guionista resultó ser Zidrou y la revista Spirou. Evidentemente mi entusiasmo fue olímpico y me propuse trabajar con él en lo que fuera. Me planteó dibujar un pequeño anuncio y comentó que estaba pensando en hacer un número especial de Spirou con autores españoles; más tarde nos encontramos en el Salón del Cómic de Barcelona y la química fue rápida, fácil; enseguida empezamos a sugerirnos cosas, a pensar multitud de proyectos imposibles, irrealizables o ineditables y de momento llevamos tres de ellos, que no está mal. En esa primera reunión surgió también la idea de hacer un libro de historias cortas; luego un editor francés aportó la posibilidad de hacer un libro con varios dibujantes, una idea que al principio nos chocó un poco pero que acogimos enseguida y se convirtió en La anciana que nunca jugó al tenis. Este álbum es un poco el espíritu que hoy hay entre nosotros, es decir, un guionista, varios dibujantes, muchos talentos y ganas de contar historias personales, emotivas. Ahora quizá estamos acostumbrados e incluso hay un público que lo busca, pero no hace demasiado no era tan así. Las historias personales, de sentimientos, de gente cotidiana, no eran fáciles de encontrar, se llevaba más la épica o lo policiaco, que siempre se ha llevado y siempre se llevará. Luego, gracias a La anciana que nunca jugó al tenis surgieron otros proyectos. Fue un poco la antesala de lo que está ocurriendo ahora, y estoy muy contento de haber colaborado a ello.

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JOSEP HOMS: “Mi participación llegó a través del editor. Yo estaba preparando un nuevo proyecto para Dupuis, El Angelus, y mientras se acababan de encajar las piezas, el guión definitivo, el editor me propuso: “mira tenemos un libro con historias cortas, colectivo, escrito todo por Zidrou, y mientras va cuajando El Angelus te proponemos que colabores en él”. Ahora, viendo todo su trabajo, es sencillo confiar en Zidrou, pero en aquel momento no tenía referencias porque lo que entonces estaba publicado era su producción más juvenil y de humor, que por otro lado es inédita en España. Pero independientemente de que por cuestión de mantenerme trabajando, a la espera de que el nuevo proyecto se acabara de cocer y por ello habría aceptado el encargo igualmente, no vamos a engañarnos, sí que jugaba con la ventaja de que era amigo de Jordi y en aquella época estaba trabajando ya en Lydie, que creo es el pistoletazo de salida de esta etapa adulta de su obra, un libro bellísimo por parte de uno y del otro. Conocía la historia de primera mano, Jordi me había relatado el guión, que me emocionó, y además estaba la idea de un tipo de historia más costumbrista. Yo venía de trabajar para Estados Unidos, cosas de épica y de bárbaros, nada que requiriera un esfuerzo en el actum de los personajes, y me apetecía cambiar el registro, hacer algo mucho más íntimo, historias muy pequeñitas. Por eso acepté.

ZIDROU: Hay que decir que la aventura del libro fue muy complicada. Se produjo justo cuando Dupuis atravesaba una crisis en la editorial y yo temía que al final no se publicara, que desaparecería completamente de las mesas, y al final fue todo lo contrario. Fue una sorpresa que tirara adelante y, como ha dicho Jordi, fue un poco la antesala de lo que ahora tenemos aquí.

Nuevo proyecto con Homs.

JOSEP HOMS: Es un proyecto que lleva 5 años en marcha. Después de trabajar en La anciana que nunca jugó al tenis hablamos de colaborar en algo más largo. Como yo tenía El ángelus por medio, la idea era hacerlo después, así nos reunimos para ver por dónde queríamos ir. Cuando acabé El ángelus teníamos una cosa bastante completa. De hecho, teníamos hasta editores interesados en publicarlo, así que íbamos a tirarlo para adelante cuando salió lo de la adaptación de Millenium, que evidentemente para mí como dibujante era una oportunidad muy grande, porque de repente estás haciendo una serie absolutamente mainstream que sabes que te va a asentar en el mercado, y entendimos que nos beneficiaría para más adelante sacar nuestro proyecto. Luego al final él lo acabará escribiendo en una semana y yo dibujándolo durante meses, como siempre.

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ZIDROU: Lo que ha ocurrido con este proyecto, que se llama Shi, que significa “cuatro ojos” en japonés, es que Josep me fue comentado lo que le gustaba: “quiero un poquito de salchichón, un poquito de tomate” y al final le he hecho una pizza a su medida. En general, cuando coincidimos guionista y dibujante, si me gusta contar el tipo de historia que a él le gusta, cuando comenzamos a mezclar todo lo que nos encantaría meter en la pizza, es mejor. Cuando conozco al dibujante, el guión se ajusta más, es lógico, y eso es un poco lo que va a ser en este caso, con un guión un poco diferente, con aventura, chicas guapas.

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Lydie, de Zidrou y Jordi Lefebre (Norma, 2011)

Fue gran álbum que le dio a conocer en nuestro país, una emotiva historia sobre una niña que muere al nacer pero cuya madre quiere mantener viva en su imaginación y de como todo un barrio ayuda a mantener esa ilusión.

ZIDROU: Era un guión que tenía escrito hacía mucho tiempo y que nadie quería publicar. Todos los que habían leído el proyecto, que entonces llevaba el título de la calle donde sucede, me decían: “oh, qué gran guión” pero luego lo metían en un cajón. Lo enseñaba a otro editor y lo mismo: “Gran guión” y al cajón. Pero luego, nada más salir, empezó a parecer un tebeo mágico, e incluso antes. Cuando las páginas dibujadas por Jordi llegaban al despacho del director, la gente que normalmente está por ahí trabajando en correcciones de texto, en la maqueta, se levantaba y se acercaba para ver las nuevas páginas. Desde el principio fue así. El pasado septiembre, en la fiesta del tebeo de Bruselas, cantidad de gente se acercaba y me decía: “Lo siento pero Lydie, qué bueno” Los autores a veces conseguimos libros buenos, libros menos buenos y de vez en cuando uno que es como mágico. En mi vida me había ocurrido una vez con una serie y ahora con este one-shot, y siempre he tenido que contestar la misma pregunta: ¿cómo el guionista de L’Élève Ducobu puede escribir también un guión como Lydie? o ¿Cómo puedes perder tu tiempo escribiendo un millar de tebeos cuando has hecho algo como Lydie? Eso algo que aún me pasa porque en Francia tienen un poco esa imagen de que si eres bueno haciendo algo tienes que pasar el resto de tu carrera haciendo lo mismo. Si haces películas de amor tienes que seguir haciendo películas de amor toda tu vida.

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JORDI LAFEBRE: Era mi primer libro decente y me lo tome muy en serio, quizá demasiado. Cuando me lancé a dibujar Lydie llevaba meses trabajando con Zidrou en La anciana que nunca jugó al tenis, casi un año, y me consideraba ya muy afín a él. Como ha contado, es un libro que tiene magia y, lo digo siempre y con toda mi humildad, es todo lo que puedo dar con mi talento. Cuando lo acabé acepté que quizá no haría nunca un libro mejor: hay cosas que te ocurren y tu estas ahí de actor, un poco en la comparsa, pero con Lydie la relación es especial, el guion es especial. A la gente le encantó enseguida y yo mismo me sentía transportado por una especie energía sutil que me empujaba a hacer cambios, a dibujar de manera distinta a como lo había hecho hasta entonces. Provocaba cosas en mi dibujo que no tenía preparadas y aún hoy en día, incluso viendo cosas que técnicamente corregiría porque me siento un dibujante más maduro, sigo aceptando que la magia no se puede calcular, que la magia sale. La anécdota de la grafista, por ejemplo, que en la imprenta me contó que lloraba mientras corregía el cómic en el ordenador. Son cosas que ocurren y estoy agradecidísimo, es un libro muy especial y estoy convencido que lo firmaré toda la vida porque habrá quien lo descubra dentro de 20 años. Me parece increíble que el guión estuviera escondido en un cajón durante años porque cuando lo leí se me hizo de noche, en serio, estaba alucinando, leyéndolo como si fuera medio libro, medio película. No sé cómo lo hace Zidrou pero creaba las imágenes directamente en mi cabeza. Durante toda la producción me sentí teletransportado por un tipo de energía que acabó al ser editado. Después, Lydie ha tenido vida propia. Me acostumbré a ganar premios, por ejemplo, cinco ya, cinco increíbles premios internacionales. Hubo un momento en el que habría el ordenador y aparecía la noticia de un premio. Luego no ha vuelto ha pasar, e igual en mi carrera no vuelvo a ganar ningún premio más. Lydie fue una de esas cosas que a veces ocurren, un pequeño regalo.

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La Mondaine, de Zidrou y Jordi Lefebre (Norma, 2014)

La nueva colaboración entre Zidrou y Jordi Lefebre es esta historia en dos volúmenes centrada en la célebre brigada antivicio de París y ambientada antes y durante la ocupación de París por las tropas alemanas. Aunque es una obra bastante coral, el peso lo lleva un joven policía tan ingenuo como sacudido por fuertes conflictos internos. El segundo volumen, que cierra la historia, es una de las novedades más recientes de Norma y, personalmente, es de las obras que más me han gustado de Zidrou, entre otras cosas porque muestra una faceta más dura de lo que nos tiene acostumbrados y, en especial, por la sugerente y perversa sexualidad que desprenden algunas de sus páginas.

ZIDROU: ¿De dónde sale la historia? Las historias salen de todas partes. Puedo tener una idea ahora, aquí; en realidad eso no me cuesta demasiado. Tras Lydie, tenía claro que si seguíamos por el mismo camino Jordi tendría que dibujar tebeos llenos de música de violines toda su vida, y para un artista eso no es bueno, hay que intentar otras cosas. La Mondaine puede parecer que es un libro histórico, que habla de la policía antivicio, pero para mí el tema no es ese y pensaba que la gente no iba a entenderlo después de Lydie. Para mi sorpresa las críticas están siendo muy buenas. La gente entiende que es un libro diferente, mucho más duro.

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JORDI LAFEBRE: En La Mondaine muere muchísima gente, mucha más de la que me hubiera apetecido, especialmente en el segundo volumen, que para mí ha sido el más duro de ejecutar, sin duda, un libro durísimo. El holocausto, policías corruptos, París en su peor momento. Intento ponerme mucho en situación, empatizar con los personajes, y ha sido duro. También técnicamente porque requería usar exteriores; es como el director de cine que tras rodar en un pequeño estudio de golpe tiene que hacerlo en París. La Mondaine ha requerido muchísima técnica, muchísima documentación histórica, pero sobre todo está la dureza emocional.

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Nuevo proyecto de Zidrou con Jordi Lefebre.

JORDI LAFEBRE: El proyecto en que estamos ahora es muy positivo, muy luminoso, sobre todo porque venimos de La Mondaine, donde quise ser fiel a un momento muy amargo de la historia y esa amargura pasó del papel, del guión, y llegó a mí. Por eso ahora necesito un cambio de aires, coger un coche Zidrou y yo e irnos de vacaciones. La vida tiene dos lados, el duro y amargo, de trabajar y sufrir; pero luego la vida está para disfrutarla, para tener un buen momento, estar con un amigo. Visto en perspectiva, parece que en nuestros libros tocamos un poco el lado amargo hasta que, huy, vemos que ya es suficiente y movemos el péndulo para equilibrar, el ying y el yang. A pesar de que Lydie nace del drama acaba siendo muy luminoso y La Mondaine, quizá a posta, al principio intenté enfocarlo un poco como una comedia, aunque haya prostitución y tal, pero luego el segundo álbum abre las puertas para que salgan un montón de alimañas, los peores sentimientos humanos. Veremos qué ocurre con el siguiente proyecto. Se trata un poco de tocar todo el abanico de sentimientos humanos, palpar emociones y darles la vuelta.

ZIDROU: Preparamos una nueva obra donde otra vez vamos a romper con lo anterior e intentar otra cosa, un proyecto muy alegre. Son escenas de la vida de una familia que queremos que sea un poquito como esas películas de Frank Capra que hacían que la gente saliera del cine flotando sobre una sonrisa. Un poco es eso, veremos que sale después pero la intención es dar al lector un poquito de alegría, sin cinismo, sin violencia, sin trucos, solamente alegría. Es un canto de la vida familiar, que naturalmente tiene sus cosas, ya las hemos contado, pero ahora vamos a contar la parte alegre.

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La piel del Oso, de Zidrou y Oriol (Norma, 2012)

Esta historia de amor enmarcada en el mundo de la Mafia es, sin duda, uno de los mejores títulos de Zidrou y de mayor repercusión, en parte por el personal dibujo del debutante Oriol, que gracias a su trabajo recibió una medalla de bronce en los Manga Awards de Tokio o el premio de Autor Revelación en el Saló de 2013 (motivo por el cual en su motivo le entrevistamos en su momento).

ORIOL: Llevaba años en plan pesado recorriendo salones del comic con mis dosieres, enseñándolos a editores por si alguno quería trabajar conmigo y podía hacer un tebeo. También se lo pasé a Sagar y a Raule, que tenía una reunión con un editor de Dupuis. Se lo enseñó y éste pensó que podría trabajar con algún guionista de la casa. Luego habló conmigo, me dijo que le gustaba el universo gráfico pero que lo importante era que estuviera en una buena historia. Me dio el nombre de tres guionistas de los que no conocía a ninguno. Busqué bibliografía para ver si tenían algún tipo de historia que se pudiera parecer a lo que yo hacía y lo cierto es que al principio no pensé que pudiera encajar con ninguno de ellos porque la producción que tenían y los temas que habían abordado no eran nada con lo que yo me sintiera muy reflejado. En principio, me decantaba por Zidrou sólo porque era el único que hablaba español. Le pregunté a Jordi y de modo muy pasional me dijo literalmente: “tienes que trabajar con él”. No es que siempre haga caso a todo lo que me dicen, pero entre el modo en que me lo dijo y mis ganas de hacer un tebeo, nos pusimos en contacto. Desde el principio fue muy bien y eso que yo, que no sabía quién coño era, pequé un poco de ir del rollo “vale, trabajamos juntos pero yo lo que quiero hacer es una cosa de gángsters donde salgan coches antiguos”; pero Zidrou se adaptó que te cagas. Me pidió dibujos para ver mi universo gráfico. Estuvimos un tiempo en que yo le enviaba dibujos y él me iba dando consejos en plan: “dibuja los personajes de cuerpo entero, como dice Franquin, así los podrás ver en general” o me pedía dibujar una chica “porque no hay historia sin chica” y yo iba dibujando hasta que a raíz de una ilustración en particular, con un Ford T antiguo y unos gángsters en un callejón, empezó a pensar la historia y me envió las 16 primeras páginas.

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ZIDROU: Es que lo que vi en esa imagen me habló. En general, las historias de La Mafia no me gustan, muchas me parecen una apología, pero al final vi las virtudes del dibujo personal de Oriol. También sus limitaciones por ser un primer álbum, y por eso usé mucho los gráficos para potenciar narración, no se trata simplemente de describir la acción y los movimientos cámara. Me adapté a su universo y creo que el resultado es un buen libro. Luego Oriol diseñó una portada muy impactante, que eso también ayuda y es muy importante en un mercado como el de Francia, donde hay miles de novedades.

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El nuevo proyecto de Zidrou y Oriol.

ZIDROU: Ya está entregado. De nuevo un cambio de registro, una fábula medieval en la que me he puesto al servicio del dibujo de Oriol.

ORIOL: Es que yo si no trabajara con Zidrou haría, no sé, guiones chungos yo solo, necesito… no puedo dibujar cualquier historia. A lo mejor es algo que le pasa a todos los dibujantes y todos tenemos la misma sensación, no sé, pero me veo muy limitado técnicamente, y no puedo ponerme al servicio de cualquier historia si no dibujo algo que realmente me mueve. Yo no podría ser un dibujante de agencia dibujando tebeos de El pequeño poni o Barbie cuando hay muchos dibujantes que sí pueden; Esas limitaciones hacen que me pregunte cómo me lo puedo montar para poder hacer un tebeo, y ahí Zidrou es una pieza básica, cuanto más nos conocemos más se adapta a mi universo y me da una historia acorde a todo aquello que puedo hacer, y aunque puedo dudar de cosas como reducir o no el número de páginas, por lo menos dibujarlo es divertidísimo. Luego cuando la gente lo lea no sé si les gustará o les parecerá demasiado raro. No tengo ni idea de todo eso.

ZIDROU: Adaptarse al estilo y gusto de los dibujantes siempre es mejor, pero no siempre pasa. Yo también tengo guiones que se han quedado ahí parados durante tiempo porque nadie los quiere editar, como me pasó con Lydie, e intento salvar mis historias; pero si no se puede hay que escuchar el corazón del dibujante. Si por ejemplo no quiere dibujar coches, no le voy con una historia de coches porque tiene que trabajar con ellos durante muchos meses, y si no le gusta…

ORIOL: A mí sí que me gusta (risas).

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El Follies Bergère, de Zidrou y Francis Porcel (Norma, 2013)

Aunque toma el título del célebre cabaret parisino, en realidad esta historia dibujada por Francis Porcel es un crudo relato ambientado en las trincheras de la 1ª Guerra Mundial, euna de las cuales un condenado a muerte parece negarse a morir por más que le fusilen una y otra vez. En Gencomics la reseñamos en su momento.

FRANCIS PORCEL: A Zidrou me lo recomendó Jordi, que parece que le haga de agente. Recuerdo que me decía: “tienes que currar con él”, pero este hombre trabajaba con muchos dibujantes y a mí nunca me tocaba. Yo estaba haciendo una serie de ciencia ficción con Morvan que no tiraba para adelante, no se vendía muy bien, y como necesitaba pagar la hipoteca me metí a trabajar en un estudio de animación. Aquello a la editorial le preocupó y empezó a mover ficha. Como Zidrou había funcionado muy bien con Jordi me dije “vamos a ver lo que este hombre cuenta y a cambiar del rollo de serie b de acción e intriga a una cosa rara”, porque en principio este hombre funciona rarísimo. Y cuando me entregó el guión pensé: “no sé si está cosa va a funcionar pero ¿no era yo el que quería saltar el foso? pues lo salto”.

ZIDROU: Cuando me encontré con Francis hubo algo que me pareció alucinante: un andaluz declarando ser un apasionado de la 1ª Guerra Mundial. Debe ser el único español menor de 30 años impresionado con ella. Este año se ha hablado mucho por el centenario pero no era así cuando hablamos. Además, la idea de un cómic sobre la 1ª Guerra Mundial siempre provoca la misma reacción en un belga: “¡Nooo! ¡está Tardi! ¡No se toca!”. Pero lo hice, jugué al tenis, y como siempre, traté de pensar en los personajes y no en el tema, enamorarme de ellos. Fui objetor de conciencia, no hice el servicio militar, no me gusta ese mundo, pero he acabado implicándome mucho en la historia y creo que se nota.

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FRANCIS PORCEL: Tuve que cambiar el chip bastante porque yo venía de mundos futuristas, y no solo en el dibujo sino también en el planteamiento del trabajo, en el drama, en cómo ves la vida. ¿Por qué nos gustan las armas, los tanques o los aviones de guerra si son cosas que matan? En realidad no nos gusta lo que hacen pero hay una especie de poder de atracción que yo necesitaba canalizar y este hombre me escribió una historia que no me esperaba en absoluto y que me hizo ver las cosas de otra manera, con más madurez. Te das cuenta del lado oscuro y eso me hizo romper. En concreto se nota en el dibujo porque intenté ir más a la acción que hacerlo bonito y afinar la línea. Antes de hacer un dibujo atractivo lo que quiero es que cuente lo que tiene que contar pero con crudeza. Zidrou me decía “quiero que te metas en los personajes porque aquí no hay épica ni cosas bonitas sino crudas y realistas, esto es así tal cual”. Son cosas que yo no hacía antes. He disfrutado con el dibujo, con los planos… el tío tiene una cámara a la altura de los ojos, grabando lo que pasa.

El nuevo proyecto de Zidrou con Francis Porcel.

ZIDROU:: Ahora tenemos ¡Bufón!

FRANCIS PORCEL: está casi terminado, le faltan cuatro pinceladas

ZIDROU: una bonita-horrible triste historia de amor, pero tenemos más presupuesto y actores famosos.

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¿Quien le zurcía los calcetines al rey de Prusia?, de Roger y Zidrou (Norma, 2013)

De la primera guerra pasamos a los pequeños héroes cotidianos con la historia de una madre que debe ocuparse de un hijo que quedó discapacitado tras un accidente; una mujer ya mayor que no puede permitirse disfrutar de la vida porque pone la vida de su hijo por delante de la suya. El álbum, además, cuenta con el dibujo de Roger Ibáñez y en Gencomics lo reseñamos en su momento.

ROGER: En verano de 2010, tras cuatro álbumes de Jazz Maynard junto a Raule, estaba un poco agotado y me venía de gusto hacer algo diferente. A raíz de mi amistad con Jordi me llegó la noticia de que Zidrou estaba buscando dibujantes para hacer historias cortas para la revista Spirou. Así surgió nuestra primera colaboración, una historieta de 10 páginas (publicada en el número 3776 del semanario) que disfruté mucho porque venía del cansancio de hacer una serie donde año tras año tenía que dibujar el mismo universo. Es algo que le pasa a muchos compañeros de culo inquieto: si te hipotecas en una serie te agotas enseguida. Quería hacer algo diferente y me lo pasé tan bien que me supo a poco y quise ir más allá, hacer un álbum entero en vez de una historia corta de 10 páginas, pero antes tenía que hablar con los editores de Dargaud para que me dieran el visto bueno; y así fue, aceptaron que hiciera esta pausa en la serie con la condición de que cuando acabara volviera a Jazz Maynard y fue en esa pausa que surgió ¿Quien le zurcía los calcetines al rey de Prusia?, una de las cosas que más he disfrutado dibujando.

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ZIDROU: Yo habría podido seguir contando 200.000 momentos más de la vida de la madre de Michelle, que para mí es una heroína de verdad. Tenía el proyecto en mi cabeza. Recuerdo el encuentro de Roger con sus editores en el Festival de Angouleme porque fui yo quien tuvo que traducir lo que decían, y vi que Roger necesitaba de verdad una pausa. Es algo que sucede a menudo con los dibujantes que tienen una serie de éxito, o en la que llevan años, hay un momento en el que quieren dibujar otra cosa. Supe que al regresar de Angouleme tendría que ponerme a trabajar y escribir de inmediato el guión. Creo que pocos días después ya tenía la primera historieta y un prologo, y así seguimos. Es la única historia que he escrito inspirada en mi vida personal, en mi familia, en mi tía y mi primo, que tuvo un accidente de tráfico cuando tenía veinte años. Ese es el tema que trato en el libro pero en realidad me he inventado casi todo salvo tres anécdotas, incluida la de las películas porno.

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ROGER: La colaboración no tiene mucha historia más allá de mi inquietud por cambiar de aires. Zidrou se ofreció para hacer de traductor en la reunión menciona, que era clave para decirles que yo quería cambiar de aires. Me preguntaron “¿qué quieres hacer ahora?” y respondí: “quiero trabajar con este señor que me está haciendo de traductor”. Entonces él se sintió incómodo, se disculpó, cogió la chaqueta y se marchó muy elegantemente. Para ellos no hubo ningún problema y ese mismo día, por la noche en el patio del hotel, tras los postres de una cena profesional, hablamos abiertamente del proyecto. Me preguntó “¿de qué quieres que vaya la cosa?”. Tenía toda mi confianza por su trabajo con Jordi  y realmente no había nada en concreto que me viniera de gusto dibujar en aquel momento, creo que lo único que necesitaba era cualquier cosa que estuviera lo más alejada posible de lo que yo estaba haciendo, es decir, de un thriller policiaco con mucha acción y chicas guapas. Sólo le sugerí una historia emotiva que tocara el corazón de los lectores, que me parece un tipo de cómic difícil de conseguir y Zidrou es de los mejores tratando las emociones.

ZIDROU: Respecto al diseño de los personajes, al principio controlo un poco el casting, pero eso es trabajo de Roger. Supongo que en el guión diría que la protagonista era bajita, pero eso son trucos evidentes del grafismo, no podíamos tener una madre más voluminosa que el hijo. Luego es él quien se pasa meses y meses dibujando.

Colaboraciones futuras de Zidrou y Roger.

ROGER: Como decía antes, me había comprometido con Dargaud a que cuando terminara haría dos álbumes más de Jazz Maynard. Justo ahora estoy acabando el quinto y queda un sexto por delante. Cuando lo acabe será el momento de nuestra siguiente colaboración.

ZIDROU: Roger ha venido hoy para emborracharme y convencerme de que tengo que volver de nuevo a casa para escribirle ahora, en diez días, un nuevo álbum.

ROGER: Me parece muy bien. (risas)

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El Cliente, de Man y Zidrou (Norma, 2014)

Y de un héroe cotidiano pasamos a otro, porque el protagonista de este álbum es un hombre que se enamora de una prostituta que desaparece de repente y para averiguar su localización secuestra a la hija del proxeneta. Es un thriller ambientado en España y en el negocio del sexo, pero también es una historia de amor. Del dibujo se encarga Man, que ha sido portadista de El víbora, colaborador de Hernán Migoya en Kung Fu Kiyo y El Hombre sin miedo y que ha trabajado para Francia con Salto al vacío; actualmente se alternándose con Josep Homs en la adaptación de Millenium.

MAN: En mi caso no llegué por las referencias de Jordi (risas). Estaba a punto de terminar para Dargaud los 5 álbumes de Salto al vacío y tenía que hacer una cosa nueva, pero no cuadrábamos lo que yo quería hacer con lo que la editorial quería publicar. Estuvieron circulando cosas hasta que yo me cansé y la editorial se cansó. No sé quién de los dos, si la editorial o yo, propuso trabajar con un guionista y ahí surgió la posibilidad de Zidrou. La verdad es que no conocía su trabajo ni casi nada de él, pero hubo buen espíritu desde el principio y yo ya tenía ganas de volver a dibujar. Empezamos a preparar una serie, más suave y naif, pero tampoco funcionó. No sé si era cosa de los astros o qué pero no lo conseguíamos, estuvimos probando cosas que no llegaban a nada hasta que al final Zidrou me regaló esta historia.

ZIDROU: Por mi culpa este pobre dibujante tuvo que ir a visitar burdeles.

MAN: Estaría encantado de repetir, es parte de mi trabajo de documentación. No, la verdad es que fue muy divertido trabajar con Zidrou. Además gracias a eso he aprendido mucho. Todos los que han trabajado con él estarán de acuerdo en que es alguien que te va guiando sin obligarte a nada, te va a señalando el camino de una manera muy amable. Tuve que cambiar mucho el estilo porque estuve mucho tiempo dibujando porno y aquí tenía que alejarme de hacer algo que resultara sexy, todo debía ser bastante sobrio y crudo pero sin caer en el estereotipo de la prostitución. Es un tipo de trabajo que no había hecho nunca y ha sido bastante aleccionador para mí. Aunque me gusta cuando lo veo, no creo que haya hecho el mejor trabajo de mi vida porque si lo hiciera ahora lo haría diferente, pero reconozco todo lo que he aprendido y todo lo que me ha hecho ver.

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ZIDROU: ¿De dónde saqué esta historia? De la vida. Tengo una muy buena amiga que me contó su historia, pero contarla sería peligroso para ella. Lo que me interesa son los personajes, ya sea un gato, una prostituta, un soldado de la 1ª Guerra Mundial o una mujer de setenta años. Intento ser más fiel a lo que son porque cuando estoy escribiendo hay un momento muy importante en que esta gente impone su propia historia, impone su voluntad y yo tengo la impresión de que soy como un médium.

Personajes de serie versus personajes de un solo álbum.

Para mí es un cambio, pero cada proyecto tiene sus ventajas y además sigo haciendo series. Las series forman parte de la vida de los lectores. La gente quiere comprar el nuevo Asterix del mismo modo que esperan la nueva temporada de su serie de televisón preferida. Eso también es interesante para el manipulador de emociones que es un guionista. Lo importante es que el personaje me interese como ser humano porque a través de su historia es inevitable que cuente cosas de mi forma de ver la vida.

Futuros proyectos con Man.

ZIDROU: Me llevará a beber champagne, me emborrachará y me dará ideas. Todos estos dibujantes conocen mi punto débil.

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El paseo de los sueños, de Zidrou y Mai Egurza (Norma, 2015)

A diferencia de las obras anteriores, realizadas para el mercado francés, en esta ocasión estamos ante la primera producción de Zidrou directamente para Norma y su publicación está prevista para los primeros meses de 2015. Del dibujo se encarga Mai Egurza, una joven ilustradora que hasta ahora se había dedicado a los cuentos infantiles. Se trata de una historia de sonámbulos en la que el protagonista se despierta cada noche en casa de una joven asiática sin saber qué ha pasado, es un misterio. Pero lo que empieza como un pequeño caso se convierte en una epidemia urbana.

ZIDROU: Como soy polifacético, me gustaba tratar con personaje diferente, aunque por debajo la historia tiene su propio corazón y una pequeña moral socio política. ¿De dónde surge esta vez? En mi ordenador hay 2.344 historias y hablando con el dibujante hay un momento en que digo: “es ésta”.

MAI EGURZA: Nos conocimos en Angouleme por casualidad. Fui en el autocar de la Escuela Joso con todo este grupo y alguno de ellos iba a reunirse contigo. Terminamos todos juntos en la mesa de una cafetería. Mi book pasó de mano en mano hasta llegar a Zidrou y le gustaron los dibujos.

ZIDROU: Para los jóvenes ahora es complicado empezar. Los autores más grandes de la historia de los tebeos pudieron hacerlo en un periódico, en una revista. En la actualidad se les pide directamente un libro. Creo que para los guionistas con una firma asentada en el mercado es importante trabajar con ellos; es importante para seguir con vida, encontrar un progreso y no estar siempre con autores mayores de 40 años, casi siempre hombres. Me gustó el universo de Mai y eso es importante. Es algo en común en todos estos autores con los que trabajo: tienen un universo personal. No podría colaborar con dibujantes impersonales que sí, son buenos para hacer páginas de Mickey Mouse pero al final ya tenemos ordenadores para dibujar esas cosas. Necesitamos personalidad aunque sea arriesgado, porque cuanto más personalidad tiene un dibujante mayor riesgo.

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MAI EGURZA: Al principio me costó mucho adaptarme a sus guiones. Cuando nos conocimos no había leído nada suyo pero luego todo el mundo hablaba de Zidrou y eso te impresiona. Pero bueno, poco a poco me acostumbré y creo que se nota, en las primeras páginas que dibujé estaba más verde, pero he aprendido bastante y todavía quiero aprender más. De todos los colaboradores de Zidrou soy la que menos experiencia tenía, yo vengo de la ilustración, que es otra cosa. Para mi fue una sorpresa cuando llegaron las pruebas de imprenta y pensé “joder, todo esto lo he hecho yo”.

ZIDROU: Al principio fue duro para ella, pero todos los que trabajamos en el álbum notamos su evolución, vimos que era una buena inversión. En ocasiones hay autores jóvenes que no entienden lo jodido que es hace un tebeo, levantarse cada día y estar allí, trabajando. Otra etapa que también les cuesta mucho es después del primer álbum, especialmente si ha tenido repercusión. La mayoría creen que ya está todo hecho, que ya están en Hollywood y no, solo es el principio de una nueva etapa en la que serás más bueno o mejor. No es algo que me haya ocurrido, porque hasta la fecha a todos los he visto progresar. Alquimia y complicidad. La principal diferencia de trabajar con autores jóvenes es que, en general, son más abiertos en el sentido de que muchos de ellos han pasado por otras campos además de los tebeos. Bélgica es un país dedicado a los tebeos donde hace 50 años ya era normal comprar obras para lectores adultos, eso provoca que sus autores no salgan del mundo de los tebeos, viven en una caja fuerte. Aunque para un viejo como yo también es agradable hablar con dibujantes veteranos de series de los años 60 o de Elvis Presley y los Beatles sin parecer prehistórico.

Proyectos con Mai Egurza.

ZIDROU: En este caso está pensado directamente para ella. Vamos a hablar de tres mujeres y creo que será un libro que primero parecerá más de chistes, más alegre, y poco a poco irá entrando en algo más profundo. En esta ocasión me atrae que sea una historia de mujeres para mujeres, aunque espero que también guste a los hombres. Con Lydie tuve muchas lectoras y eso me gustó, así que voy a intentarlo. Siempre hay que intentar hacer otras cosas.

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La experiencia de Zidrou con sus colaboradores.

ZIDROU: Al principio de mi carrera estaba en Amberes con cuatro dibujantes y ahora estoy rodeado de todos estos colaboradores. No sé dónde estaremos dentro de tres años pero quiero dar las gracias a todos por lo que ha ocurrido. Para mí ha sido ha sido una recompensa, porque más allá del trabajo, del dinero, de los premios, de las medallas en Tokio, de no se qué, el contacto es lo principal. No puedo seguir trabajando con alguien si no hay química. Cada uno de nosotros tenemos nuestras virtudes, dudas y defectos, pero tener una alquimia es muy importante. Un libro puede ser un fracaso si no nos hemos divertido, si no hemos pasado buenos momentos juntos. ¿Sufrir para hacer un libro? Con el trabajo que da ya es suficiente, por eso la relación con el dibujante, y también con el editor, es muy importante, porque si hay que sufrir es mejor hacer otra cosa.

Vivir en España.

ZIDROU: Vine a España huyendo de la policía belga (risas). Mi esposa y yo pensábamos instalarnos con los niños en el sur de Francia pero justo cuando ya íbamos a buscar algo, hay elecciones y todo el sur de Francia vota a Le Pen. Mi familia ha pasado por eso, mis padres, mis abuelos en los años 30, y entonces optamos por venir a vivir en España, también pensando primero en mi carrera, porque aquí han vivido autores famosos. Nos decidimos por Andalucía. Fue una decisión importante. Nos gusta la gente, es alegre, en París la gente tiene las caras más tristes. Nos encanta vivir aquí.

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Una opinión sobre “Las emociones cotidianas de Zidrou y Compañía

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